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Así es Roger Escapa, un hombre que sabe mantenerse sereno y calmado y cuando las emociones le pueden agobiar “un poco”, pues es capaz de poner inteligencia, entre la emoción que siente y la acción que se n podría derivar… Por eso, como él dice: “creo que rara vez mi equipo te puede decir que me haya visto cabreado o jodiendo una bronca, sí. Esto no quiere decir que no me cabree… hago las cosas pensadas”.

Seguro que esta capacidad de valorar la mejor respuesta, le beneficia mucho a la hora de tomar las mejores decisiones de cara a su equipo y también a la hora de preparar el programa. Una de las capacidades clave de los buenos líderes es la de gestionar sus propias emociones y crear climas emocionales agradables. Canalizar el malestar, las frustraciones, la rabia, etc., que podamos sentir, es clave siempre y es esencial cuando somos referentes de un equipo de trabajo, para no eclipsar emocionalmente a los profesionales con los que compartimos el trabajo. De hecho, durante la conversación citó dos grandes estrategias de gestión emocional: “Escucho música, la música me va muy bien también para poner las cosas en su sitio y, luego, evidentemente, pues si hay un círculo de confianza con quien lo comparto prácticamente todo…”

Es un gozo conocer a personas jóvenes como Roger que lideran proyectos tan importantes como el programa “El Suplement” en Catalunya Ràdio. Y, sobre todo, es magnífico ver que lo hacen con inteligencia emocional.

Muchas veces comentamos que todavía nos queda mucho por aprender y cambiar en este ámbito y que no hay demasiadas líderes emocionalmente inteligentes… Pues, mira, Roger confirma que estamos avanzando y, si, ¡hay líderes que gestionan los equipos diferente! Y todavía me genera más satisfacción saber que es padre, un padre sensible y un referente que puede ayudar mucho a crecer a su hijo con inteligencia emocional… Aprendemos a través de nuestros modelos educativos y, esto, en el caso de las competencias emocionales , es esencial…

Así es que en “pequeño Escapa” es un afortunado… de hecho, durante estos minutos que está leyendo estas líneas él ya está aprendiendo cómo gestionar mejor sus emociones mientras está con su padre… ¡Qué gran suerte!

¿Nos acompañas en el próximo «Miedo como camino»?