Saltar al contenido

La conversación con GRAN Coral Regí da luz a esta frase, nos habla de la necesidad de transformar y mejorar la educación y cómo hacerlo realidad. Fue un diálogo lleno de esperanza para crear un mundo mejor desde la educación… «…además hay un tema ahora que a nivel social debemos plantearnos mucho y que a mí me preocupa mucho, mucho , mucho, que es esa sensación que tenemos nosotros de inseguridad, los adultos, y de que el futuro será terrible, horroroso, no. Todo el rato estamos hablando de catástrofes, de situaciones, bueno, las noticias, a veces, no son buenas, pero “cuidado”, el futuro debemos construirlo, el futuro no está construido y futuro lo deben construir los chicos y chicas que tenemos ahora en la escuela..”

Y sus mensajes estos días me resuenan más que nunca… Con el panorama actual, hay momentos en los que cuesta mirarse el futuro con esperanza, hace ya demasiado que estamos inmersos en la guerra de Ucrania, una guerra más en el mundo que hace que me plantee hacia dónde vamos los humanos, ¿por qué podemos llegar a estos extremos de odio, violencia y destrucción entre nosotros? ¿Seremos capaces de contribuir, de una vez por todas, a construir un futuro mejor? Está claro que el conflicto forma parte de la vida, la cuestión es que demasiadas veces no sabemos resolverlos de forma positiva ni constructiva, sino que los vivimos como un enfrentamiento en el que se defienden sólo los propios intereses y que se puede transformar en agresividad y violencia.

Para sobrevivir, para defender lo que yo necesito o quiero, no necesito hacerlo violentamente. Y en este punto la educación tiene mucho que decir, tanto la educación en la familia como la educación en la escuela… ¡Muy de acuerdo con la Coral! Necesitamos educarnos emocionalmente, no sólo a los pequeños y jóvenes, también a los adultos, que necesitamos desaprender para aprender “…Si un “profe” tiene miedo, si un “profe” está triste, si un “profe” está angustiado, si un “profe” está inseguro, todo esto hace que, de algún modo, lo rezume a los niños y niñas de la clase. ¿De qué debemos partir? De la misma reflexión del “profe”, el “profe” debe ser capaz de darse cuenta de cuáles son sus sentimientos en estos momentos y, a partir de ahí, ser capaz de racionalizar pero partiendo de sus sentimientos, no escondiéndolos, y esto nos pasa muchas veces que queremos hacernos los “super-valientes” como “profes” y, en el fondo, esto no es así porque, en el fondo, los sentimientos los seguimos teniendo y, por tanto , esto se manifiesta de forma muy clara.

Pero como decíamos con la Coral, hay espacio y oportunidad para el cambio y la mejora, hace falta esperanza…

“…algo que es inevitable en el entorno educativo que es educar en la esperanza y por la esperanza. Lo digo porque sino es muy difícil trabajar o formarse por un futuro…que les estamos pintando como absolutamente negro»

Hay esperanza porque hay posibilidad de aprender, podemos cambiar y aportar herramientas para ser mejores personas, más conectadas, más colaborativas y, esencialmente, más humanas… Puedo aprender a empatizar con la otra persona, entender y comprender qué necesita y, desde esa conexión emocional con ella, aceptar qué puedo soltar, qué puedo compartir, en qué podemos colaborar y crecer y cómo podemos ayudarnos…Practicar más la escucha, la empatía, la compasión y la colaboración son las claves para contribuir a una sociedad que avance desde el entendimiento, los puntos en común y la proximidad, aceptando y valorando las diferencias y los límites de unos y otros para que nuestras relaciones sean más sanas y positivas.

Si queremos que el mundo en el que vivimos se caracterice más por la colaboración que por la competencia, por la paz que por la violencia… tenemos que ponernos ya, nos «tenemos que arremangar»… ¡Es una urgencia! ¿Te sumas? Entre todos y todas podemos ;))

«Un niño, un maestro, un bolígrafo y un libro pueden cambiar el mundo»

Malala Yousafzai