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De toda la conversación con Jaume Funes, esta es la palabra y la propuesta que me llevo: ¡Humanicémonos! Y también me llevo los temas interesantes que hemos ido poniendo sobre la mesa y que me han removido emocionalmente.

Cuando hemos conversado sobre los adolescentes, he conectado con la jovencita que fui y con todas las ganas que tenía de descubrir el mundo, curiosidad en estado puro que, por suerte, todavía conservo pero entonces estaba a niveles altísimos. También me ha hecho pensar en la madre que soy de dos chicos adolescentes, en la importancia de estar a su lado, de estar presente, de escucharlos, comprenderlos, acompañarlos y ser consciente, una vez más, de que nos necesitan, a los padres y las madres, a los adultos y adultas referentes, nos necesitan sanos y sanas, mental y físicamente, para poder ayudarlos a crecer.

Las personas adultas somos las primeras a las nos hacen falta herramientas para cuidarnos emocionalmente, para aprender a comprender mejor a los y las jóvenes y acompañarlos/las en su camino de vida. Me ha encantado cuando Jaume ha compartido su mirada respecto a la salud mental, una mirada holística, no “clasificadora” de la persona y con visión comunitaria, donde todos y todas tenemos a decir y a hacer. Y es que podemos aprender ser más dueños/as de nuestro mundo emocional, podemos aprender herramientas y recursos para ayudarnos emocionalmente, para vivir mejor, con más bienestar.

Cómo decíamos durante nuestro diálogo, no solo hay que intervenir cuando hay el problema de salud mental sino antes, hay que prevenir, necesitamos que educarnos, incluso desaprender para aprender a ser más felices y aportar, a los/las jóvenes, recursos que les permitan serlo también.

Todo ello permitirá fomentar la humanización que tanta falta nos hace!