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Esta frase de Espartac Peran es la reflexión que me llevo después de conversar con él… De hecho, esta es la propuesta a la que nos invita en su libro… poner sobre la mesa la muerte, ser más conscientes para poder darnos cuenta de la necesidad (y diría que casi urgencia) de vivir bien, vivir con bienestar… Disfrutar de la vida, ser consciente de ello en cada momento… “Carpe Diem”… Pero que nadie se confunda, esto no quiere decir que este viaje siempre tenga que ser plácido y bonito, éste no es un camino de rosas, no, no lo es…

Nos han educado en esconder nuestro malestar, en no expresarlo… y, últimamente, lo estamos agravando con la tendencia de mostrar un mundo siempre alegre, magnífico y casi perfecto, en las redes sociales… ¿Hacia dónde vamos? Hacia la desconexión personal y social… Hacia la superficialidad y la falta de esencia… La buena noticia es que está en nuestras manos cambiarlo y no es tan difícil, sólo hace falta:

1) darnos cuenta

2) querer cambiar

3) y ponernos…

Darnos cuenta es el primer paso… Hay que vivir más conectados con uno mismo y con los demás, hay que darme cuenta de la vida que vivo y la que quiero vivir, abrir los ojos y ver, con coraje, que la vida pasa, que hay una última parada, para todos está… y, entonces, cuando miro esta realidad y la acojo y la acepto es cuando estaré más conectado a la vida… y entonces cuando seré más capaz de aprovechar los buenos momentos, de potenciarlos, de querer compartir el tiempo con las personas que más quiero… y será también cuando me dé cuenta de que, gestionar mis emociones y aprender a vivir con bienestar, es imprescindible para disfrutar del camino juntos.

Gracias, Espartac, por ayudarme a abrir un poco más los ojos… por animarme a mirar la muerte y la vida con menos miedo y así poder vivir con más placidez y serenidad.