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6.40 de la mañana… seamos sinceros… mucha pereza y más sueño… Pero también ilusión de estar esperando un tren que me llevará lejos a conocer un nuevo grupo de personas con ganas de crecer, individual y colectivamente. Subo al tren y allí viene la inspiración… Con el sueño que tenía, ni mucho menos imaginaba que aquel trayecto me motivaría a escribir sobre la entrevista con Ferran Ramon-Cortés 😉. Pero la vida es una caja de sorpresas. El tren va lleno, me quedo de pie y esta posición me aporta una visión global de todo el vagón… es un momento extraordinario para poder observar las expresiones de quienes compartimos viaje, tratar de captar cómo se deben sentir y conectar con el clima emocional del vagón… De entrada, silencio y mucho sueño 😉 Es tan temprano que casi no podemos hablar 😉 Pero sí miramos los móviles… Un 90% de las personas mirando la «pantallita «, sin comunicarse más allá de su móvil, abstraídos/as, obviando la conexión humana de su alrededor. La excepción que confirma la regla es una abuela que conversa animadamente con otra, mirándose a los ojos, gesticulando animosamente… conectando entre ellas. Y ese momento me recuerda a la conversación con Ferran Ramon-Cortés, cuando hablamos de la importancia de la empatía en las relaciones humanas y de la necesidad de mirarnos, observar nuestras expresiones faciales y corporales para facilitar la conexión entre un@s y otr@s y cómo la empatía es esencial para la convivencia y el bienestar social.

Mientras tanto, sigo observando y lo que percibo, aparte del cansancio natural por la hora, es apatía, desmotivación… se respira un ambiente algo “pesado”, poco alegre… Así es como muchas personas se levantan todos los días y llegan a su puesto de trabajo.

Me empiezan a venir muchas ideas y pensamientos, unos tras otros… como: necesitamos herramientas que nos ayuden a gestionar las emociones para poder cuidar el bienestar propio y no hundirnos en la apatía y desmotivación pero también necesitamos organizaciones y líderes que velen, tal y como comentaba Ferran, por el bienestar de sus empleados/as y, más aún, también necesitamos líderes polític@s empátic@s que generen cambios reales y positivos para la población, para l@s que nos levantamos cada día muy, muy temprano. Y esos líderes, sólo si son empátic@s, podrán detectar las necesidades reales de la población y elaborar programas políticos en consecuencia. Ahora que estamos en época electoral, una se da cuenta, más que nunca, de dónde puede llegar la desconexión humana y la falta de empatía…da la sensación de que las propuestas políticas están más pensadas para el lucimiento de quien las hace que para cubrir necesidades reales de la población…una población representada ahora, aquí, de forma reducida, en este vagón de tren…un vagón de tren callado, medio dormido (también emocionalmente hablando), con personas poco conectadas entre sí…funcionando casi de manera automática e hipnótica, mirando “pantallitas”, persones más conectadas al hacer y tener que al sentir.. No lo digo desde la culpabilización, lo digo desde la compasión. Siento que necesitamos ayudarnos para salir de ese adormecimiento , tanto emocional como de nuestro espíritu crítico. A veces, parece que, a un@s poc@s que lideran políticamente y no empatizan, ni conectan con nuestras necesidades, ya les va bien este adormecimiento colectivo… Este pensamiento me hace sentir vergüenza ajena… Pero también esperanza porque tengo el convencimiento de que el futuro puede ser mejor que el presente, que todos juntos (también l@s líderes) podemos aprender a ser más empátic@s y que podemos “despertar” y hacer escuchar nuestras necesidades.

Todo ello provocará cambios beneficiadores en nuestro bienestar y esto nos permitirá crear un mundo mejor… Hagámoslo realidad 😉