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«Y esta niña, ¿a quién se parece?» “¡Uy, mira, ese niño es igual que su madre!”

Desde pequeña he oído frases como estas en boca de mi abuela y de mi madre cuando se encontraban con sus amigos y sus respectivos hijos/as… Yo siempre me los quedaba mirando de cerca y fijamente pensando si es que realmente teníamos que parecernos a alguien. Más tarde, de adolescente, replicaba a mi madre que a la que se parecían los hijos era a sí mismos, que eran únicos e irrepetibles en este mundo.

Hoy, habiendo estudiado y leído un poco más y después del regalo de la conversación que tuve con David Bueno en el programa Sinergias “El miedo como camino”, puedo decir que tanto mi madre y mi abuela como yo teníamos parte de razón en lo que decíamos. Así me lo explicaba David, autor del libro “Hereta’t”, donde afirma que “las macetas se asemejan a las ollas”, lo que llama “heredabilidad”.

En cuanto al tema de la “heredabilidad” del miedo, en la entrevista comentaba que “las cuantificaciones que hay indican que oscila entre el 49 y el 55-56%, depende un poco de qué prueba se haya realizado, entre el 49 y los 50 y tantos por ciento, es genético. Esto significa que sobre esta parte no podemos hacer nada y cada uno tiene los genes que tiene, tiene las variantes que tiene y no podemos cambiarlas, esto nos viene dado de serie. ¿Qué es lo que es importante? Lo importante es que tiene todo lo demás, es decir más de un 40%, es ambiental, es de aprendizaje y aquí sí que podemos actuar y aquí sí podemos hacer muchísimas cosas. ¿Qué significa que es de aprendizaje, que es ambiental, que es cultural? Quiere decir que una parte es todo lo que nosotros vivimos desde el nacimiento las experiencias que tenemos, qué nos va pasando en la vida, cómo nos educan…”

Después de la conversación, me han quedado unas cuantas palabras grabadas en la mente: autoconocimiento, heredabilidad, aprendizaje, ambiente y cambio… Y detrás de todas ellas, dos emociones que generó en mí esta conversación: esperanza e inspiración. Y es que gracias a sus palabras me he hecho más consciente aún de que el esfuerzo de mejora y crecimiento es posible y vale la pena porque no sólo podemos provocar cambios en nosotros mismos sino también en nuestro entorno. Así, tal y como él comentaba «los niños que han sido educados con una crianza positiva son personas mucho más productivas, mucho más motivadas y motivadoras con menos predisposición a sufrir depresión«

También hemos tenido la oportunidad de conocer más de cerca el miedo, cómo se puede heredar y cómo podemos mejorar la capacidad de gestión emocional de ésta y otras emociones… Una conversación que me removió por dentro porque me ha ayudado a entender de dónde pueden venir algunos de los miedos que siento.

Todo esto me llenó de entusiasmo y motivación para seguir adelante aprendiendo, mejorando como persona y como profesional. Siento que es un regalo trabajar ayudando a las personas a desarrollar sus competencias emocionales y su bienestar. Conversaciones como las de David Bueno son una inyección con una mezcla de sabiduría, inspiración y energía positiva que impulsan a seguir ayudando más y mejor a las personas con las que la vida me da la oportunidad de coincidir en las diferentes formaciones.

¿Te animas a mejorar? Basta con dar el primer paso… Ahora ya sabemos que es posible.

Como dijo Goethe, “Trata a un hombre como es y seguirá siendo como es, trata a un hombre cómo puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser”.

¡Hasta la próxima!

Esther