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Cecília Borràs ha sido la cereza del pastel de tres conversaciones en las que nos hemos dedicado a tratar el tema de la muerte, el suicidio y el duelo desde miradas diferentes pero complementarias: La del Dr. Fran Villar, como psicólogo clínico experto en conducta suicida en la adolescencia. La de Espartac Peran, aportando su mirada íntima de lo que represento para él perder a sus padres y, ahora, la de Cecília Borràs, que nos ofrece la perspectiva de una madre que perdió su hijo adolescente por suicidio.


Y la conversación con Cecília Borràs la puedo resumir con esta emoción: ADMIRACIÓN. Admiración por tu coraje, Cecília, coraje a sentir profundamente y recorrer el camino de las emociones para gestionar, el mejor que has podido, tanto de dolor. Admiración por tu resiliencia, tu crecimiento y transformación frente una adversidad de las más grandes que podemos llegar a vivir. Admiración por cómo has canalizado la vivencia de una experiencia tan dolorosa hacia el desarrollo de este proyecto que ayuda a tantas y tantas personas en duelo. Por eso, también puedo decir que admiro tu capacidad de decisión y tu motivación.

Las palabras de Cecília están llenas de una experiencia vital inmensa. Es un gran ejemplo para personas que pasen por una experiencia similar pero también para todo el mundo que se plantee un crecimiento personal. Sus propuestas sobre la importancia de sentir las emociones para canalizarlas, de cómo acompañar emocionalmente y cómo transitar por un proceso de duelo son oro puro en una sociedad que cada vez parece más anestesiada emocionalmente.

Gracias, Cecília, para poner palabras y ayudarnos a entender el duelo, la muerte y el suicidio y hacerlo con tanta ternura.