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¡Qué gozo entrevistar a Luz!

Luz, eres la maestra que todo el mundo querría tener ;))

Tus palabras me han hecho recordar la responsabilidad y oportunidad tan grande que tenemos los educadores/as acompañando el crecimiento emocional de los niños y adolescentes. Y es que esta responsabilidad comienza con nosotros mismos/as, implica cuidarnos, conocernos para poder conocer, cuidar y acompañar al desarrollo socioemocional de niños/as y jóvenes. Muchas veces, cuando hablo con docentes y/o familias, piden herramientas para ayudar a los estudiantes o hijos/as a gestionar mejor determinadas emociones, cuidar la autoestima, desarrollar la empatía y un largo etcétera… Y después de conversar y trabajar con ellos/as, toman conciencia de que, para conseguirlo, el primer paso es aprender a ser nosotros emocionalmente más inteligentes. Aprendemos por imitación, a través de lo que hacen y dicen nuestros referentes educativos, no sólo de lo que hacen o nos dicen a nosotros sino de lo que hacen o se dicen entre ellos/as. Por eso, lo más potente para el desarrollo socioemocional de niños y jóvenes no son las actividades, recursos o estratégicas que trabajamos con ellos (que funcionan y van muy bien) sino nuestro propio modelado como adultos y referentes emocionalmente inteligentes. Es necesario que empecemos por nosotros, la mejor manera de ayudar a nuestros niños y jóvenes es empezar mirando adentro y ver qué puedo ofrecer de mejor y de diferente afuera, poder darme cuenta de mi mirada también hacia el otro@ y qué implica esto en nuestra relación, por ejemplo.

En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con Luz cuando nos explicaba que es necesario educar la calma desde la calma; que, para ayudar a los niños/as a detenerse y conectar con cómo se sienten, también debemos hacerlo nosotros mismos/as: “…Pienso que los adultos debemos hacer un poco de reflexión de este tema porque es que estamos abocando un poquito, a nuestros niños a una vida tan acelerada… Los padres necesitamos acompañamiento…. Es necesario primero trabajar en nosotros esta conciencia emocional, qué siento yo y qué salida le doy yo a mi emoción, sobre todo, porque si no somos conscientes de las emociones que sentimos en estas situaciones que nos descontrolan, no podremos poder regular la situación… Porque esa responsabilidad que tenemos afectiva, qué hacemos con nuestras emociones, tiene un impacto en el otro y viceversa …”

Y este paso, como dice también Luz, no es fácil, por muchos motivos, uno de ellos es que mirarse adentro a uno mismo representa un acto de coraje y valentía, significa estar dispuesto/a a ver mis luces y sombras y aceptar que, para resolver situaciones que se dan fuera mío, es necesario que también busque dentro de mí y me trabaje.

Mirar mejor adentro para ver mejor afuera… Esta es la reflexión final de la conversación con Luz. Una conversación llena de contenido y propuestas para padres/madres, docentes y niños/as…pero, sobre todo, es una conversación llena de pasión…la pasión que transmite Luz y que, seguro, reciben los niños de sus clases. ¡Qué suerte poder tener maestros como tú!