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Con Sílvia Carré hemos levantado el vuelo para hablar del miedo a las alturas y, concretamente, el miedo a volar, un de los miedos humanos más ancestrales. Y así, volando alto, nos hemos podido mirar este miedo de lejos y entenderlo para poder aceptarlo e integrarlo: … ha sido un proceso entender que el miedo es una emoción que necesitamos y que gracias al miedo también estamos vivos y que nos es muy válido para la vida. Y no solo esto, sino que puede ser un gran aliado de vida porque muchas veces el miedo aparece en aquellas situaciones donde quizás no hay un peligro real.

Además, hemos podido ver los paralelismos que tiene el miedo a volar, levantar el vuelo, con el miedo a volar a la vida, a encontrar nuestro camino, a hacer pasos para avanzar hacia aquello que nos motiva y apasiona. Lo que hace falta es darnos cuenta cuando este miedo nos limita y nos impide o bloquea a avanzar hacia lo que nos interesa, hacia lo que puede representar avance en la vida, etc. Así es como Sílvia decidió afrontar su miedo: “Y llegó un punto que dije «No. Hasta aquí hemos llegado”. Yo entonces ya era madre de Arnau, que era muy pequeñito…y dije no. Pero qué aprenderá mi hijo de mí? O sea es que le pasaré este miedo. Hubo un punto que dije «No Hasta aquí.” Y fue el punto decisivo donde yo creo que empecé a abrir la caja de pandora, eh? Algo tengo que hacer con este miedo que me está limitando.

La conversación con Sílvia es un ejemplo magnífico de este paralelismo entre afrontar el miedo a volar y afrontar los miedos en la vida. Es la demostración que tomando conciencia y aprendiendo a gestionar nuestras emociones pueden pasar cosas maravillosas como ésta en la que una persona supera el miedo a volar y de este proceso surge también su profesión. ¡ Detrás de aquel miedo o miedos de Sílvia había tantas nuevas oportunidades ! Una de ellas, su profesión actual. Y es que esto pasa a menudo con el miedo, cuando lo atravesamos, podemos encontrar respuestas, como le pasó a Sílvia: …con el tiempo, he ido superando este miedo y evolucioné en todo esto, pues acabé volando con aviones hacia abajo. Hasta el punto que dije «Vale, yo creo que ahora ya tengo las respuestas que iba buscando en la vida.«

Y vemos nuevas posibilidades que quizás antes ni imaginábamos o, quizás sí, pero nos parecían inaccesibles.
Me ha encantado hablar con Sílvia del contagio del miedo, de cómo podemos contagiarnos las emociones entre nosotros (tanto las desagradables como las agradables), de manera consciente o inconsciente. Y es que el miedo es una de las emociones más contagiosas que llegamos a traspasarnos, incluso, entre personas que nos amamos mucho, como pasa entre padres/madres e hijos/as, tal y como vivió Sílvia: Mi madre, en este caso era una gran, de la manera más amorosamente posible, una gran traspasadora de miedos.

Por eso, necesitamos desarrollarnos emocionalmente, para poder ayudarnos, no tan solo a nosotros, sino también a las personas que nos rodean, contribuyendo así a crear climas emocionalmente saludables y no intoxicados de emociones desagradables como el miedo. Ser más conscientes y entrenar herramientas para la gestión emocional nos permitirá aprender a cultivar y compartir emociones agradables en las relaciones interpersonales ya sea en entornos como el familiar o en el ámbito laboral. ¿Nos ponemos manos a la obra y alzamos el vuelo?