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Éste es el eco de la entrevista con Manel Alías. Si tuviera que resumirla en una palabra, sería equilibrio. Manel Alías muestra en esta entrevista que ser profesional y ser humano no está reñido sino todo lo contrario. Su humanidad, sensibilidad, su conexión con las demás personas y por lo que ocurre en el mundo hace que aún sea mejor profesional: “De hecho, aunque profesionalmente considero que ha sido increíble, es decir, que quizás, que, posiblemente , ya nunca más volveré a tener un trabajo tan interesante como el que he hecho este tiempo en Moscú, mi gran regalo de esta de esta etapa, que empezó como etapa profesional, ha sido personal, no sólo por el experiencia esta de trabajo sino por eso, no, por la familia. Entonces, en mi caso he estado tan bien con la con la pareja que he conocido allí, tan contento, que evidentemente esto me ha ayudado, no, me ha hecho mucho más fuerte, a superar cualquier cosa.”

Y este equilibrio también se puso de manifiesto en el balance emoción y razón que Manel nos ha explicado “Cuando el corazón y la cabeza van en la misma dirección, es decir, me estaba pasando algo incontrolable, que es un enamoramiento muy fuerte, etcétera, etcétera, pero que, además, si lo analizo fríamente, es que era todo lo que quería […] todo lo que me estaba pasando, me estaba enamorando mucho, de la Genia, mi pareja pero es que la cabeza me estaba indicando que claramente era una buena cosa lo que me estaba pasando y esto da una fuerza imparable o sea, eso sí, esto es inquebrantable.”

Expresiones como estas y otras que podemos encontrar durante la entrevista muestran cómo el mundo emocional de Manel, un mundo cuidado, positivo y saludable, le ha ayudado a sostenerse y mejorar profesionalmente. La competencia emocional que Manel muestra durante la entrevista ha sido pues un elemento clave para poder conectar profesional y personalmente con personas de su alrededor; poder captar y trabajar mejor los reportajes profesionales y crear vínculos afectivos personales potentes que le han permitido evolucionar como persona y corresponsal. Su persona pues pone de manifiesto cómo las competencias propias de la inteligencia emocional son claves en todos los ámbitos de nuestra vida.

La conversación con Manel es de esas que disfrutas tanto que querrías repetir. Son aquellas conversaciones de vida que no me cansaría de tener. Son charlas entre humanos que hablamos de la vida y de vivir, conversaciones llenas de sensibilidad, de humanidad y de vida que nos permiten crecer como personas y como profesionales… conversaciones que nos enseñan cómo humanidad y profesionalidad no están nada reñidas sino al contrario y muestran cómo, de esta unión, pueden surgir conexiones y sinergias muy interesantes. La conversación con Manel muestra la esencia de las entrevistas que podemos generar en el espacio “El miedo como camino”.

Gracias, Manel, por mostrarnos, con tu actitud, tu humanidad y tus palabras, que emoción y razón pueden ir de la mano ;))

Y tú, ¿te animas a ser emocionalmente más inteligente?